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Posts Tagged ‘lesbiana’

De Pininterest. Mola del Lesbian Queer & Feminist Porn que ves guantes de látex, condones femeninos… y no es todo a pelo. Pero para encontrar eso ya os lo curráis y buscáis por vuestra cuenta.

Me irrita saber más de salud sexual que mucha gente que se dedica a la ginecología: y es que parece que no enseñen ni en ginecología, ni en sexología sobre diversidad sexual el grueso de las ocasiones. Temarios anticuados, universidades conservadoras, ginecólogas que se te ríen en la cara cuando les preguntas cómo no pasar el virus del papiloma a una chica y sexólogos que te dicen que no se puede ser bisexual, que o te tiran más los tíos o las tías (deberíamos presentar quejas contra toda esta gente cada vez que nos enfrentásemos a agresiones tan sangrantes, porque son cosas de salud sexual, de autoestima…). ¡Y estoy harta, muy molesta, y no quiero sentirme impotente!

Por esa presunción de heterosexualidad y ese desconocimiento en diversidad sexual, me fío mucho más de la FELGTB que de foros, blogs o de la sexóloga de al lado de casa que tiene una sex shop feminista especializada en juguetes para mujeres (ésta es otra, estoy esperando a que salga un vibrador con forma de vulva, hartita estoy de tanta forma de pene, con glande y todo). Además, me resulta más que asqueroso comerme el lubricante del condón cortado, y seguro que no soy la única.

Y si la FELGTB saca un informe (aunque tenga cosas anticuadas como recientes descubrimientos del contagio de SIDA entre bollos [link A] [link B]) diciendo que el papel film es una barrera eficaz, pues qué queréis que os diga, me parece una fuente mucho más fiable que el resto, visto lo visto.

Que sí, que será más rompible el papel film que una barrera de látex, pero la gente hetero tiene condones extra finos y sensibles. Yo qué sé qué podría hacerse, ¿unas bragas de látex finitas? ¡Ni idea!

Pero las barreras de látex cuestan el triple que un condón habitual. Yo creo que estas cosas deberían ser gratis, pero a ver quién me escucha.
Considero que lo de las barreras lo une un alucinante interés de 1) lucrarse si quieres comer un coño de manera segura, y si no, “que se jodan las desviadas ésas”, 2) un machismo alucinante [“cómo te voy a comer el coño así, sin más, si me puedes pasar cualquier cosa”. Ya sabéis que un gilipollas famoso dijo hace meses que tenía cáncer de garganta por comerle el coño a su novia] y, en conclusión,  3) una lesbofobia muy grande, porque el sexo entre gente hetero está muy tratado, y del nuestro ni se habla. La educación sexual, si llega, es heterocéntrica, heteronormativa y basada en pene-vagina (hiper tradicional). Llegan hasta a decir que “para qué usar protección si no nos pasamos nada”, que equivale, a mi juicio, al “que se mueran una a una, por no tener una sexualidad heterosexual habitual”.

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Viernes de madrugada. Enfrente de las murallas romanas de Zaragoza.

Yo me estaba besando con mi compa de trinchera en un banco. Estoy alerta: “Viene un grupo de tíos, algunos sin camiseta. Bueno, igual no dicen nada”. Se acercan cada vez más. Cuando están detrás de nuestro banco, uno de ellos nos intenta asustar por detrás, diciendo no recuerdo qué. Todo lo que viene a partir de ahora sucedió mientras ellos se alejaban del banco en que nosotras estábamos. He de decir que no está todo, todas las agresiones y todas las respuestas… no nos acordamos. Les respondemos:

-Imbécil, gilipollas.
-¡Bolleras! ¡Guapas!
-¡Acomplejados!¡Analfabeto emocional!¡Y tú feo!
-¡Feas!
-¡Qué rápido cambias de opinión!¡Acomplejados!
-¡Acomplejadas vosotras, por lesbianas!
-¡Del macho cabrío yo me río, yo me río!
-¡Zorras!
-¡ME GUSTA SER UNA ZORRA, ME GUSTA SER UNA ZORRA, ME GUSTA SER UNA ZORRA. EH, OH, OH, AH, AYAYAYAYAYAYAYAY TÚ CABRÓN!- cantábamos al unísono mientras ellos se perdían detrás de un monumento.

¡Y cómo nos quedamos! ¡Llenas de adrenalina! Bailando en la calle , besándonos y cantando “Aullándole a la Luna”, de De espaldas al patriarcado”: Tiros al aire, que no se asuste nadie: presencia de mujeres saliendo a la calle. Nuestra historia con la cabeza alta. La calle y la noche también son nuestras, libres de agresiones y ninguna sin respuesta. Ya lo dijeron las perras de Barna: somos muchas, somos tantas, somos cada vez más [como perras] aullándole a la Luna”.

EPÍLOGO CON LETRAS DE CANCIONES:

“Perra vieja” de Perra Vieja: “Y si nuestra lucha ofende tu ego, vayas trajeado o lleves una cresta, ¡tu agresión tendrá respuesta!

No nos frustrará más la rabia y la impotencia: sabemos lo que cuesta, sabemos enfrentarles. Cada vez más, cada vez en más lugares. ¡Mujeres en lucha! ¡Mujeres a la calle!”

“Privilegios masculinos”, de Viruta FTM: “la calle,la noche,también son nuestras: no vamos a dejar mas agresiones sin respuesta. Nuestras armas de guerra también son éstas. Quítate ya de en medio que de verte me molestas. ¡¡Apestas!!”

 

 

Citando una entrevista de El País a las Vulpes. Hecha en el 83 por Rosa Montero (entrevista completa, aquí):

Loles tiene 18 años, y es, junto con su hermana Lupe, la compositora de la mayoría de las canciones del grupo, que, en realidad, son sólo 13. Un repertorio corto de grupo joven. Son canciones contra la Iglesia, contra los políticos, contra la Inquisición, contra todo. Loles compuso Me gusta ser una zorra cuando tenía 15 años. Ya por entonces estaba harta de ir por la calle y que la gente se metiera con ella; es eso de caminar a tu aire y que los tíos se acerquen y te digan “zorra, puta” y demás bramidos susurrantes. Y todo porque eres tía y porque vas vestida de un modo distinto. Así es que escribieron la letra pensando en eso, o sea, si tú me dices que soy una zorra sólo porque soy distinta a ti, porque no quieres comprenderme, entonces yo gritaré que me gusta ser una zorra.

-Es una canción irónica total -remata Lupe.

¿Y el final? Bueno, el final ese del pico en la polla de Lou Reed pensaron en quitarlo, porque no pega con el resto. Fue una broma, una tontería. Por entonces había venido Reed a Madrid y Lupe tuvo que pintárselas de todos los colores para poder reunir dinero para verle: se tuvo que desplazar haciendo dedo, en fin, una movida. Y luego el Lou Reed cogió y cantó sólo siete canciones, el muy guarro, y encima el tío había dicho en una ocasión que a Johnny Rotten había que meterle un pico en la polla, a Johnny Rotten, nada menos, a quien tanto admira Lupe. Así es que ella se calentó y terminaron la canción con esa estrofa, “quiero meter un pico en la polla a un cerdo carroza llamado Lou Reed”, por chorizo. Una tontería, vamos.

 

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«Para que el deseo femenino pueda ser dicho es preciso trastornar el orden del discurso, abrir un espacio para un discurso otro […]. Lo que ha sido excluido por el orden simbólico (patriarcal) puede, de hecho, ser simbolizado de una manera diferente.»
ARÁNZAZU HERNÁNDEZ PIÑERO, Amar la fluidez, pp. 30-31
Creo que antes de caer en palabras que suenen a universales e inamovibles he de explicar desde dónde hablo: hablo como una persona a la que asignaron al nacer los genitales  y el rol de mujer. Rol que juego muy a mi modo según me dé. Voy descubriéndome como mujer, aun sabiendo que “mujer” es un artificio cultural que actualmente puede llegar a ser extremadamente violento, y que llega a oprimir a cuerpos (la intersexualidad es uno de los casos más drásticos) y a avergonzar a otras subjetividades (trans). Aun sabiendo que “mujer” se puede utilizar como arma arrojadiza para imponer cómo han de ser y cómo no tienen que ser personas muy concretas, opino que puedo definir “mujer” como me dé la gana, ampliando aún más el concepto. Como feminista, entiendo que los ataques machistas no me dejan de afectar por ser bollera. Pienso que los conceptos no deberían oprimir a las personas. Y sé que toda esta lucha es política, puesto que no puedo obviar que hay todo un aparato que se mueve entre discursos que crean realidades, que imponen comportamientos. Discursos machistas, homófobos y tránsfobos que se enseñan de manera tan sutil que no nos damos cuenta de su presencia hasta que en cierta situación se accionan y tomamos conciencia de ellos. Discursos que se ensañan contra todas las personas, aunque afecten de modo diferente a las privilegiadas y a las oprimidas. Discursos que, siendo totalmente culturales, totalmente creados, tienen unas consecuencias bien reales y tangibles: desde el odio a nosotrxs mismxs y el ocultamiento de nuestra personalidad. Una de las cosas que más me sorprende es que estos discursos no varíen apenas, estén casi intocados, casi siempre iguales, da igual si vienes de una familia religiosa o “progre”.

Pensar en nuestra no-heterosexualidad, en nuestra “anormalidad”

Trato como la “normalidad” lo que la norma del régimen de la heterosexualidad obligatoria impone a todos los cuerpos a través de la familia (sea religiosa o “progre”), las amistades, el lenguaje en que “marica” o “marimacho”, entre otras miles de palabras, son tratadas como insultos para nombrar a las muy diversas personas que se atreven a cuestionar su heterosexualidad. Pienso que si me apropio de un insulto, si me llamo “tortillera”, “desviada” orgullosamente, quito la posibilidad de que se me pueda intentar herir con una palabra de la que yo me he apropiado. Sé que me pueden llamar así: que lo hagan. Esa palabra perderá su poder de hacer daño.

Raíz común, un sexo a partir del cual viene un rol determinado, un comportamiento de clase sexual: creación de individuos a partir de normas sociales. Como son ridículos roles del tipo blanco-negro y son tan estrechos que nadie es capaz de cumplir su rol por mucho que se esfuerce, hay disidencias.

En la raíz del problema de la homofobia y la transfobia tenemos la división cultural hombremujer, que prácticamente son “dos especies diferentes” en su comportamiento, sus juegos, deportes, estudios, trabajos, competencias…
¿División cultural? Sí: hay culturas en que hay incluso cinco sexos, alrededor de los cuales la sociedad se estructura. Nuestra sociedad sigue sin comprender la intersexualidad, que “”biológicamente”” existe (PERO es una cultura determinada, la nuestra, la que lo lee así, por eso lo digo con muchas comillas), pero que socialmente es muy complicada (¿cómo criamos a esta personita?), lo cual a mi juicio revela las potencialidades de ruptura y creación de alternativas no fijas, sino fluidas.
Porque el sistema sexo-género (que asigna un sexo determinado a los diferentes genitales en un rango de sexos establecidos socialmente, que pueden llegar a ser incluso cinco. Estesexo abstracto y cultural no es “inocente” y “vacío”, no nos deja libertad de movimientos, puesto que viene con una asignación de roles sociales y una heterosexualidad obligatoria: se te presupone la heterosexualidad y se te cría para ser heterosexual, lo cual nos mete en la cabeza un montón de homofobia, transfobia, bifobia, lesbofobia… de la que tendremos que tomar conciencia para quitárnosla de encima si queremos aceptarnos) puede ser muy útil para organizar las sociedades primitivas. Pero lo que oprime, por su rigidez, es tan inaceptable que hace necesario probablemente abandonar este sistema para vivir en un espacio habitable y deseable. Hay mundo más allá de las etiquetas hombre, mujer,heterosexual u homosexual. Estas etiquetas fueron inventadas, y de este modo, pueden inventarse o reinventarse las etiquetas. Pueden jugarse roles que las desborden para que no nos opriman.
Hay muchos modos de vivirse como lesbianao como hombreque no tienen por qué incluir opresiones y jerarquías: hay chicas jugando al rugby y chicos que se dedican a la danza. Como decían en un anuncio de fútbol americano contra la homofobia, los deportes (esto podría incluir juegos y a comportamientos no opresivos) “no son heterosexuales ni homosexuales”. Ni siquiera aunque todas y cada una de las personas que compitan o jueguen sean bolleras o maricones.
Más ejemplos: Los y las estudiantes, cuando se van de casa para estudiar, aprenden a cocinar, a lavar la ropa, a comprar. Y todavía tengo ganas de ver anuncios de detergentes en que se visibilice a colectivos que existen, y no tienen ni por qué ser tan jóvenes. Vamos, estoy harta de que casi siempre sean madres e hijas las que aparecen en los anuncios de detergentes. En el único que recuerdo en que aparecía un par de chicos, uno tenía una “cita” con una “churri”, o algo así.

Pero no podemos omitir que “heterosexual” es una palabra ambigua

Ya que puede hacer referencia tanto a la heterosexualidad obligatoria como a las prácticas heterosexuales. Como dice Aránzazu Hernández, «Perder el sentido de la heterosexualidad como institución contribuye a mantener la ilusión de la naturalidad de la heterosexualidad, e impide desvelar el funcionamiento sociosimbólico que la sostiene». Es nocivo el sistema de la heterosexualidad obligatoria, el cual lo usa todo bajo los esquemas heterosexuales, y sólo piensa y habla en heterosexual. Es un sistema basado en:
  • el machismo en que jerárquicamente lo masculino es diferente y superior a lo femenino, los hombres a las mujeres, y los homosexuales masculinos superiores a los afeminados.
  • el falogocentrismo (falocentrismo+logocentrismo) es el discurso que fundamenta al machismo y al falocentrismo: la razón es de los hombres, el discurso, la historia, la memoria es masculina, al igual que las prácticas sexuales son coitocéntricas y miran sólo al sexo pene-vagina, poniendo por encima el deseo del varón hetero por encima del de su compañera afectivo-sexual (mediante el continuo aconsejar de qué ha de hacer la chica heterosexual para gustar, para no aburrir, para resultar deseable, para no poner de los nervios… jolín, si estoy cabreada, déjame demostrarlo. Si estoy preocupada, ¿me lo tengo que comer y guardarlo para una persona que aprecio, sólo porque le puede sentar mal? Qué inútil, tener relaciones sentimentales para que la comunicación no fluya). Me aventuraría a decir que desde hace unos cuantos siglos también es heterosexual mientras no te pillen homosexual. Las mujeres están invisibilizadas, olvidadas, y más si no están cerca de un hombre que las recuerde para la posteridad.
Y aunque últimamente haya más presencia de feminismo, mujeres y lesbianismo en los discursos académicos, la Academia sigue en demasiados ámbitos siendo extremadamente misógina: desatendiendo desde geografía las pérdidas demográficas de la caza de brujas, o a autoras que merecen la pena. El argumento misógino y falogocéntrico (que no se cuestiona que la presencia de los hombres en esa materia también en su momento se eligió y se sigue eligiendo) más dañiño de todos es que “si no se estudian mujeres, personas no blancas, no heterosexuales, no misóginas… es porque no merecen la pena”. No porque se hayan invisibilizado por intereses históricos, para olvidarlas del imaginario colectivo, y así pensemos que no tenemos futuro si queremos tener una vida disidente, puesto que el máximo elemento para entender a las mujeres que se resisten al matrimonio, o es “mujer sola”, “vieja loca con 27 gatos…”, o, uno de los modos de ocultar el lesbianismo “son dos mujeres que se quedaron solas y viven juntas para hacerse compañía, las pobres”

¿Desde cuándo eres así? o ¿Si no enseñasen a toda la sociedad a ser heterosexuales, habría tanta gente que elegiría la heterosexualidad?

Parece casi que la heterosexualidad venga de serie, y como mucho la lucha ahí se limite (que no quiero decir ni mucho menos que sea poco, no me malentendáis) a procurar no mantener relaciones de abuso para tener un deseo y una relación positiva, una salud emocional controlada y consciente. Trabajo que tampoco hemos de olvidar las lesbianas, los gays, la gente bi, trans, pan, …
Hay lesbis que saben que lo son “de toda la vida”. Otras dicen “joder, me he enamorado de una mujer” estando casadas y con hijxs. Otras, nos dimos cuenta de que el rollo hetero no nos llamaba y nos empezamos a plantear nuestra no-heterosexualidad. Las hay que al darse cuenta de no ser heteros lo dicen. Las hay que lo callan.
Algunas, antes de “salir del armario” tienen bastante tiempo para afrontar y deshacerse de la homofobia que han interiorizado a lo largo de su vida. A otras, las pillan antes de que lo hayan terminado de asimilar.
Hay lesbianas trans: lo que más me gusta de ellas es que a la mentalidad heterosexual se le hace un nudo en el cerebro que le demuestra lo ridícula que es: “¿Querer ser mujer en un mundo machista? ¿Renunciar a ser “varón”? ¿Renunciar a ser “heterosexual”? ¿Qué es esto? ¿Cómo alguien puede desear perder tantísimos privilegios?”.

Lo haces para llamar la atención

Y, por mi experiencia, según por dónde te metas, llamas mucho la atención por ser bollera. Como cuando (gracias por nada, mentalidad heterosexual) nos interrumpe un desconocido pensando que somos heterosexualmente activas por estar tan acarameladas. O, mejor aún:
Cuando la gente heterosexual se da el lote en un bar, no pasa nada. Quizá incluso el resto de gente, yo incluida, les dejemos espacio y no les molestemos ni les miremos, como muestra de respeto. Sin embargo, si se besan dos personas a las que socialmente ven como mujeres, pueden producirse las risas, las caras de imbécil, los insultos y las faltas de respeto que nos acorralan a mi amiga y a mí y que me hacen pensar que me han metido sin comerlo ni beberlo en un freak show. Esto es impensable si quienes se dan el lote son heteros, aunque sea por el machismo de que quienes nos avergüenzan se encuentran en este segundo caso con un tío que les intimide, detenga, y pueda “partirles la cara”
El corolario del “lo haces para llamar la atención” es “a mí me parece bien que haya homosexuales, pero que hagan sus cosas en privado”. Vamos, invisibilidad total de la homosexualidad, que queda como una anormalidad, algo que hay que esconder (y algo que no quedará en la memoria común, que por lo tanto mostrará muy sesgadamente qué vidas son posibles… y la no-heterosexualidad o la transexualidad no formarán parte de esas vidas relatables, por lo que estas propuestas vitales olvidadas impiden una historia: piensas que no hay nadie como tú que termine bien, un montón de películas te lo demuestran, de modo que prefieras seguir a lxs demás)… o sea, una búsqueda de que lo único visible siga siendo la heterosexualidad: pobres, saben que el garito de la heterosexualidad nunca ha funcionado, y pretenden que nos creamos que sí. La táctica básica es que es una guerra de desgaste: son diferentes las personas que te declaran su homofobia, como queriendo que te erosiones como lo haría una roca con el viento, y marcando que los varones hetero pueden estar en todas partes… pero quienes no lo sean, han de estar “en su sitio”, o escondidxs, o en una peli porno en que aparecen mujeres para servir al deseo del hombre heterosexual. Una compa mía lo dice muy bien: ese porno no es porno lésbico, sino heterosexual. Shakira y Rihanna no han compartido ni una mirada en ese vídeo ridículo en que salen: están atentas a la mirada de la cámara, no hay deseo en ese vídeo…

Las jerarquías. Ya nos discriminan por lesbianas, ¿por qué no discriminarnos entre nosotras? Lesbofobia entre lesbianas que te admiten que lo son.

Este es un tema que me preocupa mucho: la pluma es un instrumento muy útil para reconocernos y activar en otras personas su “radar”. Creo que es el único caso en que en el esquema heterosexual se anula la presunción de heterosexualidad. Cuanto más acusada sea la pluma, mejor para quienes no
tenemos ningún tipo de radar y lo único que nos revela que alguien entiendees que nos lo diga explícitamente.
Pero claro, hay gente plumófoba: lesbianas que discriminan a las masculinas, o varones homosexuales que no aguantan a los afeminados. O viceversa, podemos atrincherarnos como chicos afeminados o camioneras y decir que las lesbianas femeninas y los maricas masculinos se aprovechan en el mundo de la heterosexualidad de su aspecto “poco transgresor”, aprovechándose de los privilegios concedidos a la gente heterosexual.Todo depende de dónde pongamos las jerarquías, tan peligrosas porque permiten discriminar. ¿Para qué hacernos la vida más habitable, cómoda y feliz, si podemos esforzarnos por crear y mantener rivalidades?
Otra cuestión que me parece muy molesta es que estemos tanto tiempo esforzándonos por aceptar nuestra/s orientación/es del deseo, sintiéndonos cómodxs cuando se nos acepta… y que discriminemos a la gente por su orientación sexual, por la cual no nos relacionemos de los modos como querríamos: me refiero a la bifobia y a la fobia a la gente pansexual (lo pongo a lo largo porque igual “panfobia” despista).

La homofobia es estratégicamente útil para mantener el poder

Pienso que la LGTBQIA…-fobia se nutre de un desconocimiento absoluto de que la sexualidad no es algo impuesto, indubitable, sólido y “natural”, como nos enseña el régimen de heterosexualidad obligatoria. Esta mentalidad heterosexual no concibe nada más allá de ella misma, del esquema heterosexual, lo cual crea situaciones muy ridículas, como la bien conocida “¿Y quién es el chico y quién es la chica de la relación?”. En una relación bollo, no hay chico. En una relación marica, no hay chica: de eso se trata.
Si a la terrorista (porque causa miedo, opresión, violencia, humillación, suicidios… ser bi, trans, bollo, marica o pansexual, y ya está bien de no llamarlo por su nombre) mentalidad heterosexual le sumamos la impotencia, el darse cuenta de que hay muchas injusticias, podemos vernos ante una situación muy peligrosa: el aprovechar la situación de privilegio que confiere la heterosexualidad para tener a alguien que haga de saco de boxeo o de chivo expiatorio.
E incluso algunas legislaciones pueden hacer oídos sordos a sabiendas, y aprovecharse de la homofobia, bifobia y transfobia existentes: no se está luchando contra quienes son responsables de las injusticias, y las fuerzas,
que (a mi juicio) deberían ir destinadas a reclamar unos derechos y unas libertades determinadas (que toda persona tenga un techo bajo el que vivir, educación, sanidad, alimentación… de calidad. Que se pueda reclamar justicia y conseguirla…) van contra quienes están menos privilegiadxs que nosotrxs. Esta gente con LGTBQIA…fobia está descargando esas fuerzas contra quienes no son culpables más que de sentir/se y quererse así, que reclaman no ser rechazadxs y ser tratadxs con el respeto que como personas merecen.
De modo que la impotencia es descargada por otras vías en que sí que se tiene poder, sobre gente inocente. Esto es estratégicamente demasiado útil para un sistema corrupto e hipócrita como para no contemplarlo como crucial en un análisis sobre la LGTBQIA…fobia. Esta gente es necesaria para cumplir el papel de chivo expiatorio, y, a su vez, sirve para que a otras personas ni se les ocurra no ser heterosexuales, heteronormativas…
¿Chivo expiatorio? ¿Saco de boxeo? O sea, ¿que se te quita el estatuto de persona? Curioso, porque he dejado de ser persona cuando te has enterado de que no soy como tú… ¡cuántos caprichos! Pero bueno, yo apoyo la reivindicación de que el contenido de la carta de los derechos sexuales y reproductivos forma parte de los derechos humanos. Y esta carta defiende la diversidad afectiva-sexual, lo cual me parece bastante coherente, ya que pedir a la gente que cumpla un único rol (definido por Wittig como «serás heterosexual o no serás») que le molesta no sólo es opresor, poco habitable, inaguantable, homicida… es absurdo. Claro que podemos enmascararnos y pretender vivir en el teatro de la heterosexualidad, pero, ¿vale el peso de la máscara que se nos impone violentamente?
No salir del armario está justificado: si hubiéramos nacido en un entorno totalmente favorable a lo LGTBQIA… no tendríamos que pasar por una homo-lesbo-transfobia antes de salir del armario, ni tendríamos que esperar a que la gente de nuestro entorno se acostumbrase(cosa costosa pero necesaria: si hay amor e interés por mantener una relación humana, creo que se aceptará la no-heterosexualidad)
Si descontextualizásemos todo y más, podríamos incluso decir que decirse homosexual no aporta nada: puedo ser bollo y esto no significa que me gustes tú. Simplemente significa que me atraen personas que están marcadas como mujeres, lo cual no concreta apenas nada.Pero la gente no se desvela por heterosexual porque se le presupone la heterosexualidad
Resulta que estamos en un mundo que oprime a la gente no heterosexual (y creo que la gente hetero que mantiene relaciones intergeneracionales, relaciones abiertas o poliamorosas, etc. tampoco se nutre mucho de los beneficios de lo políticamente correcto para la heterosexualidad aceptable y  aceptada), por lo que la salida del armario es un recurso políticamente imprescindible para exterminar y luchar contra la opresión por no pertenecer (¿queramos o no?) a lo aceptado socialmente.
El fin de la visibilidad es, a mi juicio, encontrar complicididades, animar al diálogo para así eliminar el rechazo a la gente diferente, y anular la homofobia: que deje de despedirse por la orientación sexual, por ejemplo, buscando tapaderas para encubrirlo. Y que si nos suicidamos sea por otra cosa diferente. Así, la mentalidad heterosexual caería por su propio peso.

Salir del armario

¿Por qué? Porque la presencia da existencia. De la gente homófoba da homofobia, pero a mí, por ejemplo, la visibilización me da valor para visibilizarme. A algunas personas les rompe los esquemas heterosexuales, de modo que les causa al final aceptación (no va a dejar de haber gente no heterosexual, habré de ir acostumbrándome). A final abre, al igual que deja lugar a espacios no habitables: haters are gonna hate(aunque la gente del opus no tiene mucha credibilidad fuera del Gobierno y de ciertos espacios minoritarios), pero otras personas lo van a llegar incluso a practicar porque van a ver que es en esos espacios donde se sienten más cómodas.
Siempre se está afrontando el salir del armario, no es algo que se haga de una vez, se hace con todo el mundo continuamente… a menos que tengas más plumas que un pavo real: en círculos feministas, con amistades, compas… “no tengo pareja, ¿por qué decirlo?”. Quizá sea por miedo a señalarse. Porque, cuando se trata de otra persona, que otra persona entiende, podemos decirlo tranquilamente, la atención no está fija en nosotrxs. Pero señalarnos, mostrarnos, tocarnos… como homosexuales, pansexuales… sigue siendo una cuestión política, para luchar contra la invisibilidad que nos condena, resguarda… y nos sigue llevando a ser espectaculares, señalables como en un freak show. Pero que también nos mantiene más tranquilas

“Mujer/hombre de verdad”

Como feminista y lesbiana, me encanta el posicionamiento de que si la sociedad dice que si te comportas así y te gustan unas personas que ella no admite, es que no eres “una mujer de verdad”. La intención de la sociedad es que estás haciendo algo mal y quieres cambiar. Pero yo, y no sólo yo (para quien le interese más este tema, Monique Wittig es su lesbiana) pienso que esto significa que hay más mundo aparte de “la mujer de verdad”. Término que 1: no creo que exista; 2: (en el caso de que se señale
a unas personas como las cuales tendríamos que ser) que nos haga el mundo menos habitable y se nos discrimine más porque otras personas nos quieran a su modo es muy mezquino. No me quieres a mí, sino que quieres a otra persona, quizá a ti mismo, y, antes de asumir la diversidad aceptándola, te crees superior a mí y lo único que buscas es empeorarme la vida. Menudos hobbiestiene la gente.
Como hay más mundo aparte de la “mujer de verdad” y el “hombre de verdad”, ¡reivindiquémoslo! ¡Creémoslo! Y creamos en él. Los artificios “hombre”, “mujer”… son meros conceptos que crean realidades porque hay gente que cree en ellos y actúa de esos modos.  ¿Para crear hay que creer?
Pienso que aun así puede ser interesante, para  no obviar del todo las diferentes experiencias del propio cuerpo y de la personalidad en una sociedad concreta, el uso de las categorías “hombre”, “mujer” , y las que se quieran acoplar que no quieran jugar en el juego binario hombre-mujer, por la violenta imposición de roles sexuados y esquemas binarios (las chicas, de rosa. Los chicos, de azul. Las chicas, en letras. Los chicos, en ciencias. Las chicas, cariñosas. Los chicos, duros) y porque en este binarismo sexual, la única opción sexual que la cultura (desde hace demasiado) visibilizó como única opción posible y que todavía sigue entendiendo desde su estructura homófoba es la heterosexualidad.  De ahí, que quien no se adapte a las exigencias sociales no sea un “verdadero hombre” o una “verdadera mujer”, visibiliza así la posibilidad de que exista algo que se escape a los estereotipos más o menos rígidos. Simone de Beauvoir ya dejó claro que el cumplimiento absoluto de estos estereotipos resulta ridículo

Lesbiana

En ocasiones, es para mí una simple categoría que uso políticamente para señalarme, a veces se me hace rara la palabra, que entiendo más como parte de mi conciencia en las clases sexuales y en mi lucha feminista, la cual llevo a cabo a través del modo como me voy mostrando a lxs demás y a mí misma, y a través de algunos colectivos feministas de mi provincia en que participo con entusiasmo, como “no heterosexual” y como “mujer”.
Eres bollera porque eres tan fea que no les gustas a los tíos”
Eso no te lo crees ni tú, para empezar: hay que ser muy machista y homófobo para decir eso: enhorabuena por la idiotez, demuestra tu absoluto desconocimiento de lo que te rodea. Para seguir, ¿eres hetero porque no atraes a los tíos?
¡Yo quería nietxs!”
  1. ¿Con los medios de embarazarse siendo bollera y de adoptar me dices esto?
  2. Además, ni siquiera quiero pasar más tiempo con niñxs del que pasaría una tía molona.
  3. ¡Que no me gustan lxs niñxs, ni los tendría aunque fuera heterosexual! ¡Deja mi orientación del deseo en paz, que no tiene que ver!
Hablan de hijxs que no criarán, suponiendo que sus hijas, de ser heteros, les habrían regalado una horda de diablillxs llorones. Presionándolas a ser madres como si hubiera un precipicio, invisibilizando las opciones de no casarse o no tener criaturitas. ¡Si quieren nietxs, que adopten en su propia casa, y dejen de encargarlxs! Sé que como tía guay yo sería una pieza, pero la crianza me parece propia de una peli de terror, motivo por el que siempre he aplaudido el aborto.

Conclusión

También cuando acudimos a servicios sanitarios, en que se da por supuesto nuestra heterosexualidad… y para qué seguir. El dispositivo de la estructura heterosexual se encarga de formar un imaginario que se cae por su peso si se nos ocurre invertirlo (¿Cuándo decidiste que eras heterosexual? ¿En la guardería, cuando tenías novia? ¿Eres heterosexual porque tienes una mala relación con las personas de tu propio sexo?) y que todxs conocemos a la perfección cuando es el momento: se nos ha enseñado de un modo tan sutil, como con fuego, que la herida provocada por la intolerancia duele cuando viene a cuento: Es el mundo al que nos tenemos que enfrentar cuando descubrimos no ser heterosexuales o cuando alguien a quien apreciamos resulta ser bollo, marica, bi, pansexual, o quién sabe.
La heterosexualidad se ha construido negando lo demás. Tachándolo como una desviación, cruzando los dedos para que sea una fase. O, mejor aún: la heterosexualidad ha convertido a las disidencias en su chivo expiatorio: estoy frustrado o frustrada, y voy a por alguien débil, vulnerable: a por esa lesbiana, ese maricón… para sentirme mejor. En vez de afrontar los problemas reales y buscar unas responsabilidades, nos aprovechamos de nuestra situación de superioridad para maltratar impunemente. Callamos para que no piensen que somos anormales por no quedarnos aceptando esa violencia, esos insultos, esa humillación. Y nos dejamos hacer, desesperadxs, porque somos lo peor, rarxs, y merecemos ante la visibilidad ese dolor.

BIBLIOGRAFÍA ADICIONAL PARA TRATAR EL TEMA.

BUTLER, Judith, “Variaciones sobre sexo y género. Beauvoir, Wittig y Foucault”.
FOUCAULT, Michel, “El sexo verdadero”
GIMENO, Beatriz, Historia y análisis político del lesbianismo
HERNÁNDEZ PIÑERO, Aránzazu, Amar la fluidez
HERNÁNDEZ PIÑERO, Aránzazu & BURGOS DÍAZ, Elvira, “El deseo lesbiano como potencia feminista”
ROCHLIN, Martin, “El cuestionario heterosexual”. Lo puedes encontrar en este link.
RUBIN, GAYLE, “Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad”
WITTIG, MONIQUE, “No se nace mujer“ y “El pensamiento heterosexual”, en El pensamiento heterosexual y otros ensayos
WOOLF, Virginia,Una habitación propia

Más autoras bolleras de referencia para la bibliografía: Helène Cixous, Adrienne Rich, Audre Lorde, Jill Johnston…

Y la bailarina Loie Fuller, toda una renovadora de la danza el pasado siglo. Ella nunca bailó ante cámaras porque no le interesaba la velocidad con que trabajaban, pero pronto tuvo imitadoras que nos han dejado constancia de cómo pudo ser ella en el escenario. Loie tiene textos de estética muy bonitos, y encandiló a las vanguardias de principios de siglo.

François-Raoul Larche, Lámpara de mesa, 1901

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Innumerables palabras se han quedado flotando y desapareciendo por el camino, han salido de mis labios esta noche ebria, iluminada bajo los rayos tenues de las farolas que me abrían el paso mientras conducía, cantante, bajo los efectos de un alcohol que me marea, que me hace pensar que sigo ebria, que sigo andando estando medio ebria y medio sobria.

Y es que la hetero hetero normativa- yo no tengo nada contra ella mientras no me falte el respeto, su orientación del deseo me parece estupenda.

Pero lo que me parece inaceptable es que su modo de desear, su orientación del deseo, se me impongan, se nos impongan. Nadie es quién para orientarme como una oveja, no soy menor de edad ni quiero serlo. Quiero dominarme, regirme, pensarme, no quiero ser tutelada, no quiero.

Y es que me molesta, la palabra “lesbiana” , impensable, olvidada de la historia, del deseo, no pensada, no posible, ha mandado a la muerte, ha provocado violencias, las sigue provocando.

Amar tiene unas facetas que son políticamente correctas. Amar tiene otras facetas oscuras, sonetos del amor oscuro, facetas ocultas y ocultadas a propósito. Ocultadas por quienes nos odian. Ocultadas por nosotras para salvarnos de la cárcel, del odio, invisibles. Y es que yo, confundida, ebria, sobria, y despierta, sobre todo estoy despierta a menos que esto sea un sueño.

Si es un sueño, me saludo a mí misma y a quien corresponda saludar. Es una simple estupidez, me dais igual, gente asquerosa, no me interesáis. Me interesan otras personas. Me interesa sonreír como estrategia de resistencia en un poder hostil que no me desea, que parece detestarme, que me tira al suelo y me besa con placer adormecedor. Desearía poder concluir que te deseo, pero apenas sé quién soy, o no lo sé. Y no sé quién eres. No sé.

Habrás de desvelarme quién eres, cuál es tu papel en la trama, aunque eso es relativo. Yo desvelaré quién eres para mí. Tú me calificarás, sea quien sea. Sea la orgullosa, la asustada, la puta o la virgen santa, quien sea, la que sea, nada me define, todo me aprehende, si lo conozco. ¿De verdad? ¿Si aprendo una enfermedad, me relaciono con ella? No lo sé, no comprendo  cómo me contagian mis propios conocimientos. Sólo sé que nos investigamos, ella me ama, tú me desprecias, ella no me guarda confianza y quién sabe.

Nadie está conmigo, y yo estoy ahí. Y yo te amo, y quién sabe si te amo, o sólo lo escribo, lo pronuncio, lo deseo, pero no tiene ninguna realidad.

Nadie sabe si tu lengua me oprime, si mi lengua presiona fuera de mis labios a otra persona o no lo hace. Nadie sabe nada. Todxs saben todo. Quién sabe, qué más da.

La ebria noche me despide, me marea, me atormenta con crueldad, la lluvia se clava sobre mi cabeza sin llover y sin tronar los truenos llenan de sonido mi cráneo cuyo contenido es inexplorado, no existe para nadie pero tiene una entidad total para mí.

Desearía poder decir cosas que no sé, que son irracionales, que me pregunto, y por ello me preocupan. Desearía desvelar si de verdad amo, deseo. Si tus labios me miran, si tus ojos me besan. Desearía poder decir, o quizá no, quién sabe, ni yo lo sé, que sueño y pienso y ebria te escribo pensando en ti.

Y yo qué sé, no soy nadie, soy tanto que desconozco, tanto que atormenta, tanto que deseo.

Y pienso en ti, querría mirarte, besarte a los ojos, mirarte los labios, tocarte y sentir que me deseas. Pensar que soy deseada, sentir tu deseo en mi piel, y querría aprender sobre tu  cuerpo quiénes somos o lo que sea.

El temario se decidirá a posteriori.

Pero ya no hay más.

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“Y rompiendo barreras y muros contra un patriarcado que lleva siglos en nuestra Historia, que está muy bien montado, nuestros besos se convierten en disparos que atraviesan su moral”

Me mola su tono de festividad, reivindicativo, alegre… ¡es fantástico!

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Este cuestionario heterosexual revierte las preguntas muy constantemente formuladas a gays y lesbianas (principalmente, luego que cada unx se meta en su mundo feliz sin categorías no le describen). Teniendo que responder este tipo de pregunta, la persona heterosexual adquirirá una mirada interior intelectual y emocional de cómo de opresiva y discriminatoria una estructura “Heterosexual” puede ser para lesbianas y gays.

1. ¿Qué crees que causó tu heterosexualidad?

2. ¿Cuándo y cómo decidiste por primera vez que eras un heterosexual?

3. ¿Es posible que tu heterosexualidad sea simplemente una fase que se te pase con el tiempo?

4. ¿Es posible que tu heterosexualidad surgiera de un miedo neurótico hacia otras personas de tu mismo sexo? [no me gusta esta pregunta porque no creo que haya dos sexos iguales más que en gemelos idénticos como mucho, para mí los genitales son diferentes, como huellas dactilares, y no definen cómo vas a ser. Pero soy así de rara, el binarismo de género no me convence ni me gusta].

5. Si no has dormido nunca con una persona de tu mismo sexo, ¿es posible que todo lo que necesites sea un/a amante homosexual?

6. ¿A quién has revelado tus tendencias heterosexuales?

7. ¿Por qué los heterosexuales os sentís obligados a seducir/tentar a otras personas en vuestro estilo de vida?

8. ¿Por qué insistes en alardear de tu heterosexualidad? ¿No puedes simplemente ser quien eres y guardártelo para ti (en secreto) (callando al respecto)?

9. ¿Querrías que tus hijos fueran heterosexuales, sabiendo los problemas que afrontarían?

10. Una desproporcionada mayoría de pederastas son heterosexuales. ¿Consideras prudente/seguro exponer a tus hijxs a profesorxs heterosexuales?

11. Incluso con toda la sociedad apoyando los logros del matrimonio, la tasa de divorcio está escalando. ¿Por qué hay tan pocas relaciones estables entre heterosexuales?

12. ¿Por qué tenéis que colocar tanto énfasis en el sexo lxs heterosexuales?

13. Considerando la amenaza de sobrepoblación, ¿Cómo podría sobrevivir la humanidad si todos fueran heterosexuales?

14. ¿Podrías confiar en que un/x terapeuta heterosexual fuera objetiva? ¿No temes que el terapeuta se inclinase a influenciarte en la dirección de sus propias tendencias?

15. ¿Cómo puedes convertirte en una persona completa si te limitas a la heterosexualidad compulsiva, exclusiva, y fallas al desarrollar tu potencial homosexual natural y sano?

16. Parece que hay muy pocos heterosexuales felices. Las técnicas que se han desarrollado pueden permitirte cambiar si realmente quieres. ¿Has considerado intentar una terapia de aversión?

De: “Lesbian & Gay Issues: A Resource Manual for Social Workers,” Natalie J. Woodman, Travis L. Peterson and Hilda Hildalgo, editors, NASW, 1984

Fuente de mi traducción

Como colofón, dejo una entrada que posteé hace poquito de un cortometraje similar: “¿All you need is love?”, con subtítulos

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Vídeo que invierte la heteronorma y el sistema de la heterosexualidad obligatoria:

¿Cómo sería un mundo en que lo “normal” fuera la homosexualidad, y los heterosexuales estuvieran relegados a ser vientres de alquiler, gentes que dan asco, de las cuales quieres apartar a tu prole para que no se cuestionen la homosexualidad que quieres que vivan?

Y es que si no trabajamos la autoestima, el respeto… hacia todxs, creamos un mundo de vergüenza, miedo, terror. Un sistema de terror, sí: terrorismo. Un modo de buscar que la gente esté con quienes a la sociedad le parece mejor: un control demográfico basado en el miedo, en la reinserción social (o, como decían Deleuze y Guattari, la “plusvalía de código”), y que más que transmitir igualdad y afecto transmite odio, discriminación, el secreto, la jerarquía social (qué está mejor, qué está peor, y una ordenación: si eres lesbiana, al menos estás en una “relación convencional” “seria”, monógama… eres asqueroso, eres heterosexual, pero tienes amante sí, amante también, practicáis una relación de BDSM, sois de generaciones distintas…) y la desigualdad.

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